Comer sano es fundamental para evitar determinadas enfermedades como la obesidad, la diabetes e incluso algunos tipos de cáncer. Es muy importante mejorar los hábitos alimentarios que no te benefician y aprender a comer. Esa es la clave.

Aprender a comer no es solamente escoger los alimentos más saludables, sino adoptar también algunos comportamientos, como por ejemplo, comer despacio o para antes de tener la sensación de estar lleno.

Elimina los carbohidratos y te sentirás mucho mejor

Lo mejor que podemos hacer si queremos llevar una alimentación sana, es decir adiós a los alimentos procesados, es decir, los que vienen en la caja y que contienen gran cantidad de productos químicos y azúcares como la comida preparada o los dulces empaquetados. Debemos optar siempre por los alimentos naturales, procedentes de la tierra directamente. Esto es fundamental.

Además, hay que consumir alimentos que contengan grasas buenas y sean ricos en proteínas. Reducir los azúcares y almidones también son claves para adoptar una alimentación sana, al igual que los productos bajos en grasas “light” pues están altamente procesados.

Alimentos que no pueden faltar en tu dieta

Ahora que ya sabes qué es lo que no debes consumir si quieres comer sano, los alimentos que siempre deben estar presentes en tu dieta diaria con las carnes blandas como el pollo, el cerdo y el cordero y el pescado, éste último rico en ácidos omega 3 y gran cantidad de nutrientes.

Los huevos también deben formar parte de tu alimentación, así como las verduras frescas que deberías consumirlas a diario. La fruta también debe estar incluida, aunque en este caso, no te excedas si quieres bajar tu peso, pues tienen un alto contenido en azúcar.

Los frutos secos y las semillas son un buen aliado para aportarte calorías, pero al igual que la fruta, vigila si quieres perder peso.

Los productos lácteos también deben formar parte de tu alimentación. Come queso y yogur con regularidad, y si además quieres reforzar tu sistema inmunológico o mantener una flora intestinal sana, consúmelos con regularidad y escoge lácteos que contengan un alto contenido en probióticos como el queso cheddar, el kéfir o el Actimel.

Utiliza aceite de oliva para cocinar los alimentos y bebe agua regularmente. Procura no beber refrescos o zumos que contengan calorías y date un capricho de vez en cuando, pues no todo debe ser estricto, sino que tenemos que tomar una actitud relajada ante la comida.

 

 

 

 

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