La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición AECOSAN tuvo conocimiento hace unos días a través de RASFF (Sistema Europeo de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos) que se había producido una intoxicación botulínica en Alemania tras el consumo de Rutilo, un pescado salado y seco refrigerado que además se había distribuido por otros Estados Miembros, de entre ellos, España.

Paralelamente a estos hechos, AECOSAN también tuvo conocimiento de que dos adultos en la Comunidad Valenciana habían sido afectados por una intoxicación alimentaria, y ambos habían consumido este pescado y conforme el principio de precaución se ha procedido a la retirada del Rutilo producido en Holanda con la identificación NL 6114 EG que fue distribuido por la empresa Monolith Süd Gmbh.

En total se han distribuido 102 kg de Rutilo en España, concretamente en Cataluña y la Comunidad Valenciana que posteriormente redistribuyeron a otras comunidades como Madrid, Canarias, Andalucía, Murcia y Castilla la Mancha.

La Consellería de Sanidad de la Comunidad Valenciana y la Agencia de Salut Pública de Catalunya han empezado a retirar este pescado que se había distribuido en pequeñas cantidades en diferentes establecimientos.

Una intoxicación que puede llegar a ser mortal

El botulismo está considerada una enfermedad grave que puede llegar a ser mortal, y la principal vía de intoxicación es la alimentaria, aunque no es la única, pues también puede enfermarse por inhalación o incluso a través de heridas abiertas.

Las carnes y pescados crudos que se han conservado a través de un salado o un ahumado deficiente, los productos enlatados o verduras poco ácidas son los alimentos que con más frecuencia pueden contener esta toxina.

Los síntomas aparecen entre las 12 y 36 de haber consumido el alimento en mal estado y destacan la visión borrosa, fatiga, debilidad, dificultad para tragar y hablar, vértigo, sequedad de boca e incluso pueden aparecer vómitos e inflamación abdominal.

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